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Destierro de Punta Pico - Paperback

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by Eduardo René Casanova Ealo (Editor), José Valdés Rodríguez (Author)

Punta Pico es un pueblo captado a través de la ironía. El narrador de la historia lo hace de una masera "piblesca" -todo el tiempo al lector le parece haber estado escuchando al Pible, personaje pintoresco de los cubanos ayer, y de los medios audiovisuales miameros hoy, caracterizado por una lengua venenosa y un doble sentido c0nstante que no hiere al duro, sino que como el ratón va soplando mientras muerde para paliar el dolor.
Punta Pico es la sinfonía de la puya y de lo grotesco en el concierto de los pueblos rurales, donde no falta un pillo y un aprovechado, una prostituta y un buen corazón, y viene a ser como la fusión ex profeso de la Castalia de Hesse con sus experimentos humanos caracterizados por la ruptura y el salto sin medir consecuencias, el Macondo de Márquez con sublimes surrealismos, y el Pueblo Mocho de Feijoo con su chota y sus desgarradoras miserias humanas, aderezados con nombres que son una verdadera oda a la ironía, la sátira y la parodia como Triplefeo, Tanita la Cachorra, Lagunazo Moribundo, Libardo Toro o Troglio Lapica, que denotan un ingenio y una sorna muy pronunciada y muy trajinadora ─por aquello de coger pal trajín a uno.
Así en la pasarela de esta historia ocurre un desfile donde vemos grandilocuentes imágenes del disimulo, como el momento en que una mujer en el cuarto matrimonial, abrió una aulita de máximo glamur donde impartía clases por separado de cómo dominar a los hombres, enmascarando sus propósitos... O un Pedro Luna que cifraba esperanzas de preponderancia en preñar a Selena Piedra, por buen sacador de cuentas y seguidor empírico, pero bastante exacto, de los cuerpos celestes, que lo hizo cuadricular la ovulación y en breve ella tenía el útero habitado... o aquel jueguito a la felicidad entre Arístides y Aridamia que duró hasta que cierta locomotora, más jadeante que siempre, llegara arrastrando un vagón de más...
La ironía llega a tomar hervor de esquizofrenia: los puntapiquenses truequeaban lo mismo un collar de perlas hawaianas por una licuadora manufacturada en Singapur, que un cadenón oro 18o por dos pitusas de pésima marca y un par de tenis > ─más fotografía exacta de la Cuba de todos, la de hoy, hay que mandarla a hacer─ o una exquisita mujer llamada Manguito que decidió dejar de ser lo que era: al marcharse el vagón Casa del Oro y la Plata, dejando a Punta Pico más empobrecido que un siervo de la gleba, ella se montó, estrenándose en amoríos con un tipo de aspecto próspero y voz de barítono adenoideo...
Desfilan Orula y el idboyage que ponen en veda a una mujer, pretexto para darse ella a la estafa con el protagonista principal de la narración, propuesta que hace conseguir que aquella noche, Arístides se masturbara hasta desertificarse los oasis de la próstata y en cada habitación de la casona polvorienta, necesitada de mujer, dejara caer su simiente.
De seguro, ya usted cayó en la cuenta: los puntapiquenses son dados a esa suerte de enlunamiento que provocan las novedades... Esa es la naturaleza de esta historia.
José Luis Riverón Rodríguez

Number of Pages: 108
Dimensions: 0.22 x 9 x 6 IN
Publication Date: November 02, 2022